MIRAR AL FUTURO, APRENDIENDO DEL PASADO

DESCE1

Pasaron los años de gloria, la borrachera de títulos, el gran momento donde Arsenal se sentaba en la mesa de los “grandes”. Amparados por el gran Don Julio, quien conocía como nadie el negocio fútbol, quien siempre estaba atento al mundo Arsenal, dando una mano para la llegada de jugadores y técnicos, para que los sponsors vinieran a Sarandí, para que el Arse tuviera su lugar en la AFA.
Pero como todo en la vida, todo se termina en algún momento, y si no se supo capitalizar la época de bonanza, la cosa se pone difícil.
Ya sin Don Julio, Arsenal perdió peso en AFA, ya fue difícil conseguir sponsors, jugadores, y se apostó erróneamente desarmando un plantel (que era caro mantener, pero se podría haber buscado otra manera) que nos había llevado lejos, dejando jugadores libres, con algunos litigios económicos (recordemos como termino el ciclo Alfaro amigos), con idolos yéndose por la puerta del fondo.
Se apostó a un gerenciamiento que nos dejó todavía más hundidos económicamente, porque Bragarnik trajo un rejuntado (todo lo que le sobraba de otros equipos) y así fue muy difícil armar un equipo competitivo. Se rifaron 3 años (4 torneos) y la conclusión es el descenso.
No hubo siquiera una autocrítica sincera en estos años de parte de la dirigencia de Arsenal. Sabemos que es difícil manejar un club, pero cerrando la estructura interna, alejando socios, no permitiendo el recambio, quitando actividades deportivas, etc, así era obvio que el club iba a ir camino hacia su descenso.
Los técnicos, sin nivel que se trajeron, tampoco aportaron nada. Solo Rondina (en sus dos ciclos) pudo enderezar un poco el barco, pero fue “el canto del cisne”. La soberbia de muchos fue la condena de Arsenal.
Rodeados de gente obsecuente, que no permite la disidencia, ni la voz de la crítica, así los dirigentes del club (me consta también de alguna interna) quedaron atrapados en un mar de indecisiones (o malas decisiones) que desembocaron en un presente impensado hace 4 años atrás.
Se perdió, por lejos, armar una institución modelo, cuando las mieles de la gloria deportiva nos llenaba la panza. Porque era el momento de dar el salto hacia adelante, y no quedarse con lo que se había obtenido.
La pesada herencia del gerenciamiento, lo vamos a seguir padeciendo durante varios años más, porque ahora en la B Nacional, con menos recursos, el pago de las deudas será cuesta arriba.
Quizás, los dirigentes están pensando en otro gerenciamiento, o en la apertura de las Sociedades Anónimas Deportivas, para salvar financieramente al club.
Yo les diría, que abran el club, no le tengan miedo al socio e hincha, faltan ideas renovadoras, convoquen de verdad a una asamblea, necesitamos “aire fresco” en las estructuras….
Siempre fuimos un club chico, donde las monedas se contaban y donde nunca se gastó de más.
Quizás es tiempo de volver a las fuentes, antes que terminemos siendo solo un recuerdo.

Hasta la próxima.

VAMO EL ARSE.

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